¿Qué dicen?
¿Qué dicen tus ojos…?
No lo sé.
Serán suspiros…
serán verdades…
serán mentiras, no lo sé.
¿Qué dicen tus ojos cuando miran…?
No lo sé.
Serán palabras…
serán poemas…
serán calumnias, no lo sé.
¿Qué dicen tus ojos cuando miran a los míos?
No lo sé.
Serán canciones…
serán alegrías…
serán tristezas, no lo sé.
Solo sé, que los míos…
quieren mirar esos suspiros,
esas palabras,
esas canciones.
Porque sólo esos…
tus ojos,
dicen, lo que yo no sé.
Delgado Édver. La cima de la montaña de los dioses. Ed. Real. Bogotá. 2012., p. 57.
Razones
Enumeraré las razones para no tenerte:
una simple es porque no te tengo
y una fuerte, es porque no me amas.
Pero… entre las razones, una práctica es porque contigo pasaría por la calle pensando en ti y así, correría el peligro de ser arrollado, como fue arrollado mi corazón cuando supe que nunca serías mía.
Contigo, seguro me quedaría muerto, porque así viajaría a todas partes contigo.
A tu lado, estoy propenso a gastar dinero en todas las floristerías y empeñaría mi alma por darte finas joyas y, luego… necesitaría mi alma pero tú tendrías el rubí y la esmeralda que mereces.
Si cada día tus suspiros fueran para mí: su fresco aliento me empujaría siempre a tus brazos, aturdirían mi existencia con tus besos y perdido en tu ternura… pegado a ti me quedaría.
Si los dos fuéramos uno: pasar por un teatro sería construir obras enteras a tu lado y películas fantásticas de amor, en las que tú serías la protagonista y yo… el loco maniaco que incomoda tu existencia.
Si yo estuviera contigo… ¡lo juro!, no estudiaría, ¡no leería y no pensaría!, porque cómo logar concentrarme con tu constante recuerdo. Es más… ¿para qué pensar hoy?.. si no es en ti. ¿Para qué leer?.. si no son tus palabras y, ¿para qué estudiar? si no es contigo y sobre ti.
A tu lado correría como loco por las calles y grandes avenidas con tu imagen bella imagen siempre, que los vendedores, los indigentes y ladronzuelos no vería, ¡Ah!.. y los pares, las cebras y los semáforos irrespetaría al punto que… estaría más golpeado que el erario público que roban los políticos.
Contigo la música perdería sentido, porque ninguna canción superaría a la entonada por nuestros amantes besos y, -siempre- sería música continua el palpitar de mi infantil corazón enamorado.
Si contigo compartiera mi vida, ya no la tendría… pues día a día te daría pedazos de ella, que a los tres días toda sería tuya y sabes... sería triste no tener mi vida para seguírtela entregando.
¡Oh!.. pero si estuviera contigo: no dejaría entristecer mi espíritu con las muertes y los abusos que en esta sociedad consumista se encuentran, porque… -toda mi atención- la pondría en el iluminar sincero y honesto de tus ojos y el resto… pasaría sin sentido como pasan mis días sin tu presencia.
Sabes… contigo cantaría sin ser cantante, correría sin ser atleta, volaría sin alas y escribiría sin saber qué, -como lo he hecho en este pedazo de papel- porque así no esté contigo… tu lo estás conmigo, ¡siempre!
Édver Delgado
He descubierto
He descubierto entre las páginas,
los suspiros presentes del pasado
y todas las humanas sensaciones del hombre que ha sido amado.
He descubierto las miradas profundas del amante cuando ama,
del pobre cuando clama y entre ellas...
el grito de la palabra muda.
He logrado descubrir entre risas,
el canto bullicioso de los niños,
el deleite de los amantes
y todos los llantos que esconde el beso.
He descubierto los cuerpos,
he sentido las caricias,
he pensado, me he sentido,
pero...
aun en este largo suspirar
no he logrado descubrirte… amor.
Delgado Édver. La cima de la montaña de los dioses. Ed. Real. Bogotá. 2012., p. 55.
Cantarán
Cantarán y cantarán las gotas del rocío,
entre abrazos sinceros y fuertes gritos de libertad.
Cantarán y gozarán los niños
entre juegos, risas, llantos y amor.
Cantarán y bailarán los árboles, acariciados por el viento,
entre mundos posibles de plenitud.
Cantarán y gritarán los jóvenes radiantes de belleza
entre besos, suspiros y paz.
Cantarán y serán los planetas,
entre constelaciones luminosas de pasión.
Pero aún entre cantos y cantares…
Gozos y pesares
Gritos y suspiros…
seguiré viéndote lejos del amor que es mío, sin serlo…
porque en ti… está.
Édver Delgado
Contagiadas con un beso
Que palabras las que dices
cuando miras con el alma,
porque encienden dichas
en la vida de quien te ama.
Que verdades las que gritas
en el tiempo de tus besos,
ya que ellas iluminan
hasta el fondo de los huesos.
Que suspiros los que exhalas
mientras miras con nostalgia,
porque ellos son caricias
que transforman con tu magia.
Que sentidos tan profundos
se conjugan en el alma,
de quien canta con las notas
de la música del que te ama.
Y que vida le espera
a quien te ama con esmero,
en la dicha más sublime
de tu profundo beso.
Sólo resta en estos versos
augurar un mundo lleno
de suspiros y palabras
contagiadas de un beso.
Édver Delgado
Ser…
Ser poeta es fácil
cuando se ama
y loco cuando te amo a ti.
Édver Delgado
Que tal…
Traiciono la vida porque no acepto la muerte pero traiciono la muerte cuando siempre entre sueños y besos vivo... vivo intensamente.
Que tal… pensar una paz color de caramelo, llena de sueños fabulosos y arcoiris de sonrisas, en la que brille la justicia en medio de cien años de alegría y no de soledad; en medio de un beso anunciado y no una muerte; en medio de un otoño para los niños y no de uno para los patriarcas.
Y que tal… luchar con ahínco para que viva la paz para todos como personas y no como cosas. Que vivan las bombas, pero de agua; que vivan los disparos, pero de amor; que vivan los besos robados, las palabras dulces y los sueños presos en los corazones sinceros que suspiran con pasión.
Y si… pese a todo, caminamos elegantemente por valles de rosas, así haya espinas. Miramos cielos azules, así se encuentren nubes negras, y si -a pesar de la duda, la tristezas y la oscuridad- llenamos el mundo con sonrisas y nos atrevemos a llorar del gozo que da el saber vivir intensamente para que nunca se derrame sangre, sino perfume de amor... perfume que brota de los corazones sinceros que aman con locura.
Y si entendemos que en los vientos huracanados de la locura… está el amor; en los soplos revoltosos de la tristeza… está el amor; en los suspiros enloquecidos de la ternura… está el amor, y en la mirada tierna de la existencia… nunca faltará el amor mientras persista la alegría.
Édver Delgado