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palabrasparasuspirar
TAREA INFINITA
Puntos, comas, tildes y más,
acompañarán, vislumbrarán, dejarán ver
—todas o algunas—
disertaciones, juicios, condenas y realidades
del universo simbólico y discursivo de mi filosofar.
Fantasías, mitos, filosofías y religiones;
verdades, ideologías y falsedades
que nos forman y modelan,
dogmas que atan mi libre proceder.
En la tarea
cada manecilla que corre nos traerá problemas,
preguntas, dudas y misterios;
el tiempo se agota,
él se disuelve, diluye, llega y nos pierde,
confunde y enloquece.
Es un ir y venir interminable,
loco, fantasioso, místico e irreal,
que se convierte en absurda obsesión,
al hacerme cuerdo en el mundo de las ideas.
Me estrellaré en los sinfines cosmológicos,
sabiendo que la estética suplicará la belleza,
mientras caigo de rodillas ante la mirada acusadora
de la psicología.
Buscaré respuestas que organicen la política;
mentiré verdades que reclaman la ética;
susurraré cielos y paraísos con la teología,
y me dejaré caer
en los brazos firmes de la antropología.
Metafísicamente navegaré en misterios inconclusos,
infinitos universos que ocultan, nos esconden...
la simpleza grandiosa
de un átomo y una célula
que crean, contienen y recrean energía…
—forma, materia, realidad
y vital totalidad—.
Cuando me aleje
la distancia me arrebatará
la experiencia tranquila de sentirme
atrapado, condenado y arrullado por Hermes,
su caduceo y esas…
serpientes.
¿Cómo alejarme de esa hermenéutica
que me evita y nos evita presumir,
alardear y creer
que tenemos la razón?
En esta tarea Sócrates, Platón, Aristóteles
darán la partida
ondeando la bandera
de cuadros racionales
y figuras idealistas.
Agustín pintará la meta
y Tomás el destino,
mientras que Descartes dudará que llegue,
pero Kant...
aguardará mi llegada.
Por: Édver Augusto Delgado Verano
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